martes, 12 de febrero de 2013


“ARENGA”

 Autor: Isaías López Abundis.

 

Cuando el Sol….

Una tarde ocultaba su cansado rostro,

Tratando de ignorar esas cadenas

Que por siglos ha llevado a cuestas…

La luna lo releva y le da alientos

Poniéndole a la mar, al viento,

Y al tiempo como ejemplos.

 

Son designios de Dios, -le dice-, El que existieras…

Para dar al hombre la luz, el alimento.

Olvida ese pesar que llevas dentro

Medita en el causar tristes lamentos

O en la alegría del mundo, que sueña en el momento…

De ver la aurora; de un nuevo alumbramiento…

¡de vida!, ¡y de esperanza incontinente!

 

…igual que el Sol….

El hombre, a veces pierde la constancia,

La consistencia, y la luz de su asistencia

A los deberes, que la sociedad reclama…

Y siente, que su misión es imposible

O que hace ante otros un papel risible!

Sin pensar que la vida,

Es sólo un relampagueante sueño..

¡Y que debemos de asumir con noble empeño

la tarea de construir un mundo nuevo,

antes de morir sin honor y sin denuedo!.

viernes, 8 de febrero de 2013


QUE TRISTE ES PERDER UN AMOR

ISAIAS LOPEZ ABUNDIS

 

 

Estamos por celebrar el día del amor y la amistad, las florerías y  los comercios se preparan para ofrecer los mejores arreglos y los mejores regalos, para la ocasión. Sin embargo; para algunos, el amor va mucho más allá del plano terrenal, es conmovedor asistir a los panteones el día 14 de febrero y el día 10 de mayo y constatar que hay seres que dejaron una huella profunda en el alma de sus familiares y/o amigos; escuchar la melodía y la letra de “Amor Eterno”, “Dos Coronas a mi Madre”, “Ese Señor de las canas” estremecen las fibras más sensibles de nuestro Ser.

Hace algunos años, en Marquelia se vivió una triste historia de amor; había una pareja de novios que tenían planes de casarse; pero el destino los separó de una forma brutal; ella, la novia, murió en un fatal accidente, venía de la ciudad de Acapulco; era el día 10 de mayo, día de las Madres, había ido a comprar el mejor regalo para su mamá; llegó en una caja mortuoria; dolor más grande no puede recibir una madre en un día tan especial. El; el novio, recibió un golpe devastador que le dejó secuelas imborrables para todos los días de su vida.

Josué, un cantante Mexicano que se hizo famoso en los años 70 y 80, escribió una canción que precisamente decía “que triste es perder un amor/ tan triste, tan triste como flores sin color/ como un ciego sin bastón, que triste es perder un amor/ (…) tan triste como no podrás imaginar, que desde el día que te fuiste, no he dejado de llorar. Este concepto se puede aplicar no tan sólo al amor de pareja, sino también al amor filial.

Porque son nuestros padres y abuelos, las raíces de nuestra existencia, porque nos dieron la vida y cuidaron de nosotros cuando más lo necesitamos (cuando niños), por eso, merecen que los tengamos siempre presentes y los llevemos en nuestras mentes y en nuestros corazones, hasta el final de nuestras vidas, porque ellos navegan en el cosmos.

Veamos esto que escribió Gustavo Adolfo Bécker: “Cuando miro el azul horizonte/ perderse a lo lejos/ al través de una gasa de polvo dorado e inquieto/ se me antoja posible arrancarme del mísero suelo/y flotar con la niebla dorada/ en átomos leves, cual ella deshecho”.

Nos queda el consuelo que un día nos reuniremos con ellos en el prometedor “más allá”, así lo visualiza Bécker al escribir: “Allí, donde el murmullo de la vida/ temblando a morir vamos/ como la ola que a la playa viene/ silenciosa a expirar.

Nuestro malogrado vate de las letras, el Mexicano Manuel Acuña, visualiza de la siguiente manera la posible presencia ó regreso de nuestros seres queridos al hogar:

 “ Y al ascender de la raíz al grano/ irás del vergel a ser testigo/ con el laboratorio soberano;/ tal vez para volver cambiado en trigo al triste hogar donde la triste esposa/ sin encontrar un pan sueña contigo/ (…) y en medio de esos cambios interiores/ tu cráneo lleno de una nueva vida en vez de pensamientos… dará flores!.

Por muy soñadores que seamos, debemos tener por seguro que después de Dios, no hay nada eterno, que todo ser viviente tiene sus etapas por cumplir: nacer, crecer, reproducirse y morir. Sin embargo; son las obras las que trascienden al ser humano, en nuestra casa ó en una sociedad.

Celebremos al amor hoy; que mañana…Dios dirá!

miércoles, 6 de febrero de 2013


“QUE SEPAN TODOS”


 AUTOR: ISAIAS LOPEZ ABUNDIS

 

...QUE MI VIDA, NO ES MI VIDA,


QUE NO HAY DISTANCIA NI MEDIDA

PARA ESTE AMOR QUE TE TENGO,

FUISTE ILUSION CONCEBIDA

EN LAS LOCURAS DE UN SUEÑO

MI PASIÒN… CORRESPONDIDA

YO ERA TUYO…Y A LA VEZ TU DUEÑO,

 

SIN EMBARGO, AL LLEGAR EL DIA,

LA REALIDAD ERA OTRA,

NI EN LAS RISAS, NI EN LAS COPAS

HE ENCONTRADO YO UN CONSUELO,

TU, UNA ESTRELLA DEL LEJANO CIELO…

YO, UN SER DE MUY POBRE CUNA..

TU, HERMOSA COMO LA LUNA…

YO, FEO COMO LA MUERTE A PELO.

 

¡QUE SEPAN TODOS!

QUE AUNQUE ES MI AMOR IMPOSIBLE,

Y NUESTRAS VIDAS DISTINTAS,

NO HABRA UN AMOR MAS TANGIBLE

QUE EL QUE TE GUARDO EN MI PECHO,

Y EN LAS LOCURAS DE UN SUEÑO,

POR EL RESTO DE MIS DIAS….

SEGUIRE SIENDO TU DUEÑO,

Y TU…..

¡SEGUIRAS SIENDO MIA!

 

 

 

Poema escrito en 1991, para el concurso “GANESE UNA

GUITARRA DE VICENTE FERNANDEZ”, convocado por

 la Radiodifusora “RCN” de la Ciudad de Acapulco, Gro.

 

 

Saludo con afecto al señor Edmundo Adame Montiel, donde quiera que se encuentre!

 

Que Dios le guarde.

 

sábado, 2 de febrero de 2013


EL DINERO Y LA FELICIDAD

León Tolstoi, fue un novelista ruso considerado como uno de los más grandes escritores de occidente y de la literatura mundial. De él, encontré un relato muy aleccionador al respecto,  he aquí una versión corta de:

“El Zar y la camisa”

“Un zar, hallándose enfermo, dijo: --¡Daré la mitad de mi reino a quien me cure!
Entonces todos los sabios se reunieron y celebraron una junta para buscar la forma de curar al zar, mas no encontraron medio alguno. Uno de ellos, sin embargo, declaró que era posible curar al zar. --Si sobre la tierra se encuentra un hombre feliz --dijo--, quítesele la camisa y que se la ponga el zar, con lo que éste será curado. El zar hizo buscar en su reino a un hombre feliz. Los enviados del soberano se esparcieron por todo el reino, mas no pudieron descubrir a un hombre feliz. No encontraron un hombre contento con su suerte. El uno era rico, pero estaba enfermo; el otro gozaba de salud, pero era pobre; aquél, rico y sano, quejábase de su mujer; éste de sus hijos; todos deseaban algo. Cierta noche, muy tarde, los emisarios del zar, al pasar frente a una pobre choza, oyeron que alguien exclamaba:  --Gracias a Dios he trabajado y he comido bien. ¿Qué me falta? ¡Soy feliz!  El hijo del zar sintióse lleno de alegría cuando le dieron tal noticia; inmediatamente mandó que le llevaran la camisa de aquel hombre, a quien en cambio había de darse cuanto dinero exigiera. Los enviados se presentaron a toda prisa en la casa de aquel hombre para quitarle la camisa; pero el hombre feliz era tan pobre… ¡que no tenía camisa!”

A continuación les comparto también, el siguiente cuento; cuento que se ha transmitido por los abuelos, de generación en generación:

“Había una vez un hombre muy rico, que digo rico; millonario! que desde el balcón de su casa que parecía un palacio, avistaba la choza de su vecino, el cual era un hombre humilde y muy pobre; que apenas ganaba para subsistir, por la mañana iba al campo a labrar la tierra y por la tarde, se acostaba en su hamaca a cantar y a tocar su guitarrita; mientras su mujer le echaba tortillas en el comal para que comieran con su hijito. A pesar de su pobreza, la felicidad de aquella pobre pareja era evidente.

Un buen día, el hombre rico le dijo a su esposa, -Mujer, he decidido ayudar a nuestro vecino, le daré una bolsa con monedas de oro, para que pueda emprender algún negocio, y le de una mejor vida a su familia-, la esposa estuvo de acuerdo y al otro día, muy temprano el hombre rico se presentó en la choza de su vecino. –Buenos días vecino-, el pobre no atinaba a responder, -bue…buenos días señor; que se le ofrece?-, -pues mire vecino, he venido a ayudarle. He observado la pobreza en que viven y le traigo esta bolsa de monedas de oro, para que emprenda algún negocio, compre ganado vacuno o porcino, o se dedique a la cría de aves, no sé, lo que usted quiera hacer; págueme cuando pueda-, -oiga pero yo no…-, -nada, nada vecino, no se preocupe, ya le dije que quiero ayudarles desinteresadamente. Me voy, hasta luego-. Y se alejó dejando al pobre hombre perplejo, anonadado; regresó a ver a su mujer y ella se encogió de hombros. Por primera vez el hombre dio un vistazo a su casita y se dio cuenta de la inseguridad que presentaba; la puerta era endeble, las paredes tenían algunos agujeros por donde se podía ver hacia el interior; aquel interior que parecía exterior (pues no había nada), él era muy conocido y estimado por la gente del pueblo, y como era pobre nadie le envidiaba nada, pero en un pueblo chico… todo se sabe!.

Aquella noche la guitarrita ya no se escuchó, él no durmió cuidando la bolsa de monedas. Al otro día muy temprano cavó un hoyo en la tierra y enterró el motivo de su preocupación y desvelo; no fue a trabajar al campo, no fue a traer agua al arroyo, pasaron los días; la leña se estaba acabando, la comida también. Un día le dijo su mujer, -vete a dejar ese dinero porque nos vamos a morir de congoja, de hambre y de desvelo-, ni tardo ni perezoso aquel hombre pobre desenterró aquel desgraciado tesoro y lo llevó a su vecino, al hombre rico que quiso ayudarlo. Señor, yo le agradezco su intención de ayudarme pero yo quiero seguir siendo feliz como antes; dormir y levantarme sin congojas, trabajar acompañando la travesía del señor sol, descansar cuando él descansa y disfrutar de una buena comida en compañía de mi mujer y de mi hijo, cantarle a Dios por las tardes para agradecer los dones recibidos, y bendecirlo por las mañanas por darme un nuevo amanecer-. Y se alejó tal y como el hombre rico lo había hecho cuando fue a dejarle aquella bolsa de monedas. Por la tarde, se volvió a escuchar aquella alegre guitarrita. La vida ha seguido su curso a través del tiempo y los hombres aún continúan viviéndola cada quien con su propia filosofía.

*A través de la historia el dinero ha tenido un rol protagónico en la vida humana. La educación, la salud, el trabajo, la producción, etc. han dependido y están cada vez más influenciados por el factor dinero. Pero aunque tengamos el dinero suficiente como para no preocuparnos, a veces se convierte en una adicción, aunque el dinero sea un medio y no un fin y su destino sea la circulación. La expresión máxima del materialismo es el dinero y su sentido es el consumismo. Sin embargo, hay cosas que el dinero no puede comprar, que no son tangibles ni enajenables, como los sentimientos, los afectos, el amor, la compasión, la compañía de alguien a quien se quiere, etc.

Lo mejor de la vida no tiene precio; la salud, la amistad, un día de sol, una noche de luna, el cielo estrellado, la primavera; los colores del otoño y el buen humor también son gratis, sin embargo hoy en día todo eso no nos alcanza para sobrevivir. La forma en que nos relacionamos con el dinero determina nuestros valores y el lugar que le damos en nuestras vidas y la importancia que tiene para nosotros expresa nuestra forma de ver el mundo. El dinero significa poder. El poderoso necesita dinero para sentirse superior, en cambio un delincuente sólo necesita un arma y curiosamente, cuando roba mucho dinero lo malgasta. Por otro lado, las encuestas dicen que para la mayoría, a la hora de buscar trabajo, el dinero no ocupa el primer lugar en importancia, porque lo que quiere es tener precisamente un trabajo que le de seguridad y sustento para él y su familia. De ahí la importancia que todos; especialmente los jóvenes, cuenten con un empleo, incluyendo a los hijos de los ricos; pues la fortuna, el éxito y la riqueza son como un “papalote” ó cometa que en cualquier momento se le puede “reventar el hilo”.

Además; si el dinero fuera la felicidad los ricos serían felices, pero muchas veces el dinero que tienen se convierte en su peor enemigo, dividiendo a su familia, creando resentimientos y envidias. Y  pueden llegar a ser esclavos de su fortuna que a menudo los suele conducir a la decadencia moral.

Pero hay que reconocer y lamentar, que las riquezas estén tan mal distribuidas en todo el mundo. En conclusión; podemos decir que no tener dinero es malo, tener dinero es mejor, pero tener mucho dinero es peor.

Termino con un verso del extinto y admirado don Vidal Ramírez Guillén, compositor y bohemio Ometepequense, quien en su chilena “La Consejera” nos dice: “amores y dinero/quitan el sueño/ yo como nada tengo/ lo bien que duermo/ aylará Lara lá, etc.”

*fuente: Psicología en la Guía 2000.

Investigación-Compilación-Redacción:

Isaías López Abundis..

lunes, 28 de enero de 2013


“ESTRELLA Y GOBI”

Autor: Isaías López Abundis.

Un cuento ya publicado en otros medios de información.

 

 

El fuerte viento golpeaba su piel enrojecida por los rayos del sol, sentía los pies cansados y humedecidos de tanto caminar por la orilla del mar. El cielo, de un azul intenso, estaba totalmente despejado, se extendía y se perdía en el horizonte y regresaba convertido en olas, amenazaba con echársele encima, acompañándose de un feroz e interminable rugido que lanzaba tal vez por la impotencia de no poder avanzar más allá de lo que le estaba permitido; hermosas aves adornaban aquel hermoso cuadro que una mano suprema había creado.

Sabiéndose sola en aquella interminable playa, y extasiada como estaba en su contemplación, casi brinca de susto cuando una fina voz le grita: -¡hey, hey... aquí, jovencita!-con los ojos muy abiertos y sintiendo que el corazón se le salía, volteó a ver hacia todos lados pero no lograba ver a nadie, sin embargo, seguía escuchando aquella voz desesperada: -¡hey, aquí, aquí estoy linda! -. Por fin descubrió junto al tronco de un árbol de esos que la mar desecha para limpiar sus aguas, a  un pequeño hombrecillo, no medía más de cincuenta centímetros;-oye, yo pensé que nunca darías conmigo; cuéntame, ¿quién eres? ¿Por qué estás tan solita? ¿hacia dónde te diriges?- la jovencita, estática, admiraba aquella diminuta personita vestida con un hermoso traje de brillantes colores, un gorro dorado cubría su pequeña cabecita, el cual contrastaba con sus pícaros y negros ojos; -¿acaso eres muda? ¿por qué no me contestas?- le pregunta él-. No, no soy muda, simplemente estoy asombrada porque creía estar sola. Y respecto a tus preguntas; me llamo Estrella, estoy sola porque no quiero ver ni estar con nadie, y no sé hacia dónde voy, sólo sé que no quiero regresar a mi hogar-. En ese momento, la aparente entereza que ella mostraba se derrumbó, cayó en la arena y rompió en doloroso llanto por largas horas contenido.

El hombrecillo, impactado y conmovido por la reacción de la jovencita que sin querer había conocido, la invitó a sentarse al pie de una pequeña palmera, era obvio que tenía graves problemas y por eso huía, - sorpresas que tiene la vida- pensó para sus adentros, yo andaba en busca de ayuda y ahora me encuentro con esta jovencita que vive una situación parecida a la mía. Por un momento se sintió terriblemente apesadumbrado sin embargo tuvo que sobreponerse. –Sabes? Te veo demacrada, pienso que no has comido en todo el día-, -tienes razón, -contestó ella-, desde ayer por la noche y hasta esta hora no he probado bocado. –espera aquí un momento- y el hombrecillo aquel, corrió hacia una palmera muy alta y trepó con una agilidad increíble, volvió a bajar de la misma manera trayendo consigo un pequeño costalillo del cual empezó a sacar plátanos, guayabas, mangos y otras frutas tropicales ofreciéndoselas a Estrella, quien un poco más calmada empezó prácticamente a devorar aquellos exquisitos alimentos. Una vez satisfecha Estrella se fue quedando dormida, y el hombrecillo como un perro faldero estuvo vigilando su sueño, extasiado contemplando a su antojo la exquisita belleza de aquella niña que apenas frisaba en los 16 ó 17 años, él sabía que en caso de peligro muy poco podría hacer ya que era muy pequeño de estatura. Empezaba a oscurecer cuando ella despertó y lo que vio primero, fueron los negros ojos de aquel simpático hombrecillo que le miraba con admiración, -creí que lo que había vivido hace unos momentos era sólo parte de mi sueño, pero veo que estás aquí y ya no me siento tan triste y tan sola; por cierto! Hemos convivido por varias horas y aún no sé quien eres ni como te llamas, ni que haces por aquí.

Mi nombre es Gobi, y soy un duende -contesta él- y al igual que tú, estoy perdido; una noche, hace como un mes, celebrábamos en la aldea el cumpleaños de mi padre, todos estábamos muy alegres cantando y bailando cuando nos sorprendió una gran tormenta, el agua y el aire destruyeron nuestras casitas, todos tratamos de refugiarnos, yo me aferré al techo de una de las casas y el fuerte viento me alejó hacia el Sur, después de volar por horas caí en las aguas del mar precisamente frente a este sitio, las olas me arrojaron hacia la playa y desde entonces vivo arriba de la palmera más alta, pues por mi tamaño no puedo enfrentar los peligros que representan los animales que habitan en este lugar, he sobrevivido gracias a que en este hermoso lugar abundan árboles frutales que me proporcionan el diario alimento, a pocos metros hacia el norte existe un arroyuelo donde se puede calmar la sed y el calor, -¡espera, espera!- le interrumpe ella, -yo tengo entendido que los duendes no sienten ni calor ni hambre, que ni los años pasan para ustedes-, bueno, -le dice él-, eso es lo que dicen los cuentos, la verdad es que nosotros sentimos emociones, sensaciones y necesidades al igual que ustedes los humanos, pero dejemos ya de hablar de mí y ahora cuéntame tu historia, quiero saber por qué y de quién huyes, hacia donde vas?

Hace muchos años, siendo yo muy niña, -dijo ella con los ojos nublados por el llanto- mi madre murió, pasado un tiempo mi padre se volvió a casar con Efigenia, quien había sido amiga de mi madre; mala amiga pues siempre le tuvo envidia porque se casó con mi padre que era el mejor partido del pueblo ya que contaba con su hacienda, palmeras de coco, ganado, terrenos de cultivo y 20 lanchas de motor de borda que había comprado para ayudar a los pescadores que no tenían para salir a pescar y traer el sustento diario de sus familias, mi padre se las rentaba a cambio de un irrisorio pago. Desde que murió mi madre mi vida cambió, ya que Efigenia me gritaba y maltrataba, pues mi padre me quería mucho y eso a ella le enojaba, cuando él se ausentaba ella se ensañaba conmigo, me pegaba y si me dejaba alguna marca, ella se anticipaba y le decía a mi padre que había caído y que me había lastimado, un mal día, mi padre amaneció enfermo, me habló y me dijo que él iba a morir, pero que había dejado su testamento para asegurar mi futuro y felicidad. Después de haber sepultado a mi padre Efigenia apuraba al Notario Público para que se leyera el testamento hasta que un día el señor notario nos llamó para dar lectura a la última voluntad de mi padre quién ahí expresaba que su fortuna se dividía en dos partes, la hacienda y el 70% de los bienes, debidamente valuados, para mí, y para Efigenia las 20 lanchas de motor y el 30% de los bienes; además, que ella podría vivir en la hacienda siempre y cuando no se volviera a casar, pues al hacerlo perdería los derechos sobre los bienes que a ella le tocaban y todo sería mío, luego si yo moría antes de tener a mi primer hijo, mis bienes pasarían a la beneficencia pública. Esto la llenó de enojo y amargura, su odio hacia mí se acrecentó, sus ataques se multiplicaron, al año, clandestinamente se enredó con Jacinto, uno de los pescadores, vendió 10 lanchas y las otras las rentó, no a quien tuviera más necesidad, sino a quien ella quiso. Lo último que pasó y que me tiene en este lugar, fue que en complicidad con Efigenia, su amante trató de violarme, según supe, sus planes eran que yo tuviera un hijo para después asesinarme y quedarse con mi hijo y con mis bienes, por eso ando perdida, dolida, atontada; ni rencor ni odio guardo en mi pecho, lo único que quiero es morir, no saber de nada, sin mis padres mi vida ya no es vida ¡no tengo a nadie! – Al decir esto, su cuerpo se estremecía por los sollozos-. Gobi, con un nudo en la garganta, sintió un súbito sentimiento de ternura, compasión, ¿amor?, por aquella indefensa y hermosa criatura, ¿cómo pensar siquiera que él podría aspirar a ser correspondido?. Era pasada la media noche, poco a poco Estrella se fue quedando dormida, su negra y ensortijada cabellera brillaba con el reflejo de la luna, el mar con sus insistentes olas parecía cantar una canción de cuna para aquella terrenal estrella.

Un tibio rayo de sol despertó a Estrella, azorada miró a los lados y no veía a nadie, -¡Gobi, Gobi! ¿en dónde estás?-...-silencio-...¡Gobi, por favor responde!, empezó a imaginar que había quedado sola de nuevo y esta idea la aterró, - en eso, Gobi apareció-, perdóname mi niña, por haberte dejado sola pero estabas profundamente dormida y yo fui a buscar alimento fresco para los dos-, -está bien, te perdono, pero prométeme que no lo volverás a hacer-, -de manera intencionada, Gobi le responde-, -te juro que no me volveré a apartar de ti, nunca jamás-.

“Es increíble, Cómo en las zonas costeras de México la naturaleza nos brinda alimento abundante y variado, de árboles frutales que el hombre siembra y de los que nacen de las semillas que la mar arroja hacia el médano, plátanos, papayas, icacos, cocos, piñas, aguacates, zapotes, mangos, almendras, etc, etc.”

-¡mira lo que te traje! Ven, vamos a comer que las penas con pan son menos-, después de saciar el hambre y la sed los dos se quedaron mirándose mutuamente, Gobi, se sentía atraído hacia Estrella, y ella recién descubría que Gobi no era como ella sabía que eran los duendes, panzones y regordetes, Gobi era bien proporcionado a pesar de su estatura, sus facciones eran bien delineadas, podría decirse que era guapo y aún cuando no se sabe la edad promedio de los duendes, Gobi era joven y lozano.

-Oye Estrella, estuve pensando acerca de tu situación y creo que no es justo que abandones todo sólo por temor a tu madrastra-, -¿y qué quieres que haga?, yo a esa mujer no quiero volver a verla, además me causa temor el sólo recordarla-, -yo te ayudaré!, regresa a enfrentarla para que no te haga más daño y recupera lo que fue de tus padres y ahora por ley te pertenece-. Después de discutirlo, por fin Estrella acepta con la condición de que Gobi no se aparte de ella. Así emprendieron el regreso hacia la población recorrieron varios kilómetros por la playa y al atardecer llegaron al fin. Gobi se quedó sorprendido al ver que el lugar donde vivía Estrella era muy hermoso, las casas estaban cerca del mar, había una laguna donde había muchas lanchas amarradas encalladas en las orillas, árboles de manglares circundaban aquel hermoso lugar, atravesaron el pueblo y la gente se quedaba mirando a Estrella con curiosidad y morbo, ella le explicaba algunas cosas a Gobi, extrañamente, nadie lo veía a él y pensaban que ella hablaba sola ó que estaba loca, así llegaron a una hermosa hacienda, la cual lucía descuidada y sola, -desde que murió mi padre, todo ha cambiado-, -dijo Estrella, lanzando un hondo suspiro-. Doña Efigenia!, doña Efigenia, ábrame la puerta por favor!, -nadie respondió-, mira, dijo Gobi, ¡está abierta esta ventana, vamos a entrar por aquí!-, y así lo hicieron, entraron por la ventana, ella subió a su cuarto y encontró todo revuelto, una foto donde estaba con su padre rota, su ropa y sus cosas tiradas en el piso, era un caos. –Gobi, vayámonos de aquí, no quiero estar un minuto más en esta casa, tengo miedo!-, -espera cálmate no te pasará nada, yo estaré siempre a tu lado-, de pronto sonó como un chillido la voz de Efigenia- ¿qué haces aquí, desgraciada? Ya te habías ido y no tenías por qué volver a esta casa que ahora es mía!- Efigenia avanzaba amenazante hacia estrella, y ésta retrocedía asustada al borde de la histeria-, ¡Gobi, Gobi, ayúdame!-, -¡maldita escuincla, ya me habían dicho en el pueblo que habías llegado y que hablabas sola, yo les dije que estás loca y que además eres una bruja, Jacinto viene con gente para quemarte viva, eres bruja y ésa será la justificación para quedarme con todo lo que tu maldito padre me robó, porque todo esto es mío, es mío!, Estrella no soportó más y corrió hacia la puerta huyendo despavorida-, ¡Gobi, auxilio Gobi, ayúdame!- ¡Estrella, espera, espera! En su desesperación, Estrella no se daba cuenta que corría en dirección hacia donde la gente del pueblo venía con hachones prendidos de fuego, Gobi haciendo un gran esfuerzo le da alcance y le jala la mano, ¡por acá, por acá Estrella!- Bordearon la laguna, salieron  hacia la playa en dirección por donde habían llegado, la gente se acercaba, Estrella sentía que desfallecía, Gobi con sus pequeñas extremidades no podía avanzar como hubiera querido, la gente se acercaba peligrosamente, todo parecía indicar que se acercaba un fatal desenlace; por fin, Estrella no pudo más y se derrumbó sobre la arena y Gobi le cayó encima exhausto: ¡Gobi!, ¡Gobi, antes de que nos maten quiero decirte que te amo, no sé como pudo suceder pero te amo porque eres la única persona que me ha ayudado desinteresadamente y he notado con que admiración me observas!-, -¡sí Estrella, niña mía yo también te amo, y sólo siento el no poder vivir para adorarte, no hay tiempo de explicarte pero te amo, ¡te amo!-, no pudieron decirse más, se fundieron en un apasionado y agónico beso, ¡en ese instante se efectuó un prodigio!, aquel duendecito se fue convirtiendo en un apuesto joven; la gente los tenía rodeado, jadeantes, histéricos gritaban, ¡miren, es bruja, son brujos!, apareció a un hombre de la nada! que mueran, que mueran!-, a punto estaban de quemarlos vivos cuando de pronto un sonido y una luz intensa surgieron de la mar, una voz imperante gritaba a través de un altoparlante, -¡dispérsense, déjenlos ó disparamos!- una ráfaga de disparos, seguido de otra más nutrida, hicieron que la gente cambiara del furor al pavor, se dispersaron y corrieron hacia el monte donde se perdieron en la espesa oscuridad.

Estrella despertó a bordo de un hermoso y lujoso yate, aquel atractivo joven le miraba con adoración; - al fondo, sobre la cubierta, se podía apreciar a un hombre tirado en el piso, con las manos amarradas hacia atrás. -¿y Gobi?- preguntó con un hilo de voz, - mi vida, yo soy Gobi, ahora te voy a explicar: mi verdadera historia es parecida a la tuya, mi padre es un poderoso hacendado y maderero, con grandes extensiones de sembradíos de cacao, plátanos y naranjas de la Región del lago Titicaca en la República de Bolivia, mi padre tiene una hermana que se casó con ese desdichado que ves amarrado ahí, quien le estaba robando a mi padre y lo corrió de sus tierras, le confiscó todos los bienes que tenía, y le quitó el poder que le había dado al nombrarlo su representante, y en venganza a eso, este desdichado contrató a una hechicera que me convirtió en el hombrecillo que tú conociste, me trajo desde allá a perderme en estas regiones sin pensar que aquí te encontraría a ti, y contigo, a mi felicidad, lo supe en el momento cuando tú pudiste verme por que el hechizo incluía que nadie, sólo un alma pura y buena, podría verme... espera un momento,. ¡padre, venga, por favor!... ella es Estrella, mi vida que sentía perdida-, aquel imponente hombre, se acerca a ella, le extiende los brazos y le dice, -¡gracias Estrella, gracias hija mía! Sentía perdido a mi hijo y ahora regreso con dos, ¡gracias Dios mío!

Aquel lujoso yate empezó a moverse, Estrella quiso decir algo, -oigan, yo, no sé que decir, esto es increíble, esto es un sueño-, -no digas nada-, le dijo Gobi, -si me amas vendrás conmigo, ¿quieres venir?-, -contigo, ¡hasta el fin del mundo! Se unieron en apasionado beso, mecidos por el vaivén de aquel yate que se llevaba dos historias unidas para siempre!

 

LO IMPORTANTE ES CREER QUE CUALQUIER SUEÑO SE PUEDE VOLVER REALIDAD, QUE LAS PENAS Y LOS SACRIFICIOS, ALGUN DIA TENDRAN SU RECOMPENSA.

domingo, 27 de enero de 2013


ANECDOTAS:

ISAÍAS LOPEZ ABUNDIS

 

Sucedió en Marquelia, Gro., México.:

 

Mi padre Isaías, se llevaba muy bien con una señora de raza indígena, delgada, chaparrita, como de unos 70 años de edad, muy simpática activa, dicharachera y folklórica, (como la india María) a quien por razones obvias llamaremos “Kilita”, ella se ocupaba como trabajadora doméstica. Cierto día se encontró con mi papá y después de saludarse ella le dijo, -¡ay Chaía! (así le decían a mi papá), fíjate que no tengo “chamba” ¿tú no sabes quién ocupa una criada o “molendera”?,- no Kilita- le dice mi papá, -pero si sé de alguien, yo te aviso-, -o´ra pués, gracias “manito”. Dejaron de verse varios días, después de los cuales se volvieron a encontrar, ella, alegre exclama al verlo -¡qué cres Chaía, ya encontré “chamba”- ¡vaya hombre qué bueno! ¿y dónde trabajas?, -a lo que ella contesta ¡en el “CONGO”!, (un antro ó cantina)-  -oye., pero... ¿de qué trabajas?, -¡ay manito, trabajo “de la Guinza”!- mi papá, haciéndose el inocente le pregunta: ¿oye pero, qué trabajo es ese? ¿qué vas a hacer?, tu ya estás grande---–no, mira es fácil, nomás mi baño, mi pinto y mi siento a espera´ cliente,-   -bueno Kilita, que te sea leve y que lo disfrutes. Pasaron otros quince días y se volvieron a encontrar, Kilita con cara de afligida le dice a mi papá: -¡ay Chaía, ya s´toy sin “chamba de nuevo!- - ¡bueno, ¿y tu trabajo en el “Congo”?-    -¡ay,´... no me gustó! Esas ...nches “Guinzas” nomás me ocupaban pa´que les fuera a comprá mole a la “plaza”, y lo que má coraje me dió, que nomá´ “mi” pintaba, y “mi” pintaba, y... ¡NI UN CLIENTE ME CAYÓ!

 

sábado, 26 de enero de 2013


“CUANDO ME VAYA”                                           
Isaías López Abundis.
 
Cuan lejos…
y que cerca  estaré de ti, cuando me vaya.
más, te dejaré mis besos en el viento,
te dejaré mi imagen ahí pegada
al parpadeo incesante de tus ojos;
me quedaré en nuestros hijos para amarte,,
 te dejaré mis anhelos, mis risas,, mis quebrantos,
y cuando quieras escucharme, ve a la playa…
que yo estaré envuelto entre las olas
cantando tu nombre sin descanso.
Cuan lejos…
y que cerca estaré de ti cuando me vaya.
más,, se quedará mi amor en nuestra estancia,
se quedará mi ausencia en tu presencia,
te dejaré mi vida entre tu aliento;
te arrullarán mis brazos con la aurora
y será tu tiempo nuestro tiempo.
y cuando Dios decida reencontrarnos,
te esperaré al final de tu camino,
te llevaré de la mano a otro destino…
donde estaremos juntos, para amarnos.